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| La policía en el lugar del incidente entre hinchas de Almirante Brown |
El 6 de noviembre pasado, en la previa del partido por el torneo de la Primera B Metropolitana entre el local Almirante Brown y Estudiantes de Caseros, se enfrentaron dos facciones de la hinchada aurinegra en las adyacencias del estadio por, según la investigación policial, el manejo de entradas. Como consecuencia de este duelo, falleció una persona y cinco quedaron gravemente heridos.
Sólo cuatro día más tardes, hinchas de Dock Sud fueron hasta un club de la zona del puente de La Boca, dónde simpatizantes de San Telmo se habían reunido para ver el partido de su equipo, desatándose una pelea entre ambos bandos. Luego del mismo, que mantuvo altos niveles de violencia, dos hinchas "candomberos" perdieron la vida.
Pero la ola de violencia en nuestro fútbol de esta semana no terminaría ahí, porque a los dos días del enfrentamientos entre hinchas de Dock Sud y San Telmo, una facción de la hinchada de Ituzaingó esperaba en las afueras del sestadio en la previa del encuentro con Victoriano Arenas, cuando pasó un auto integrado por miembros de otra facción y les disparó, provocando la muerte de una persona e hiriendo a otro de gravedad.
Estos acontecimientos han puesto a la violencia del fútbol de nuevo entre las principales noticias de los medios de comunicación, pero pasarán de largo como otros tantos de enfrentamientos con el paso del tiempo. Con medidas como la prohibición de visitantes que solucionan poco, no hay dudas de que esto no es un problema propio de las hinchadas sino una cuestión socio-cultural.
Por Lautaro Segura.

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